RECREO: CONGELADOS EN AL ATRASO

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 Por: Luis Medina Lizalde 

El conflicto en el seno del Cabildo del municipio de la capital zacatecana muestra su descarnada esencia en las acusaciones que intercambian ambos bandos: la intromisión ilegal e ilegítima de actores externos al ayuntamiento, del lado del Presidente su padre, el MVZ Antonio Mejía y en al bando capitaneado por la Síndico Municipal, el funcionario federal David Monreal. 

Se pierde de vista que el Poder Político no se comparte, entre otras razones porque no se comparten las consecuencias legales de su ejercicio; quien da la cara por lo que mal resulta es el formalmente investido con la autoridad para decidir, la historia empezó con el “Monrealazo” 


Ricardo Monreal se inscribe en la historia como gobernador hábil, resuelto, acreditando ser líder de actores con historia y pensamiento propios, lo mismo hizo equipo con Armando Cruz Palomino que con Otilio Rivera, con Raymundo Cárdenas y Carlos Lozano De La Torre, con Javier Mendoza y el vilmente asesinado Manuel Ortega; distinguía a quienes obedecen órdenes de los que obedecen razones; concluyó su gestión siendo muy joven y experimentado “animal político”. Siguió en la brega manteniendo meritoria vigencia sobre todo como legislador y sobreviviendo al desgaste de sus cambios de camiseta partidaria que a otros aniquila, cultiva relaciones con actores nacionales enfrentados entre sí y se consagra como negociador pragmático con gran talento para capitalizar en su provecho y de los suyos la conexión con Andrés Manuel López Obrador.

DESTEJIENDO LO TEJIDO


Pudo convertirse en una figura nacional con capacidad de proyectar de manera legítima su influencia en la realidad política local siendo respetuoso del sexenio ajeno, pero se fue por otro camino, subestimó a su sucesora una vez que careció de fuerza para sacar adelante a Tomás Torres.


Amalia García Medina asume el gobierno siendo figura nacional muy experimentada, lo que demostró al ponerle límites al afán continuista del ex gobernador. 


Los que prefieren ser profetas que historiadores fallaron al pronosticar la consagración del Ricardo Monreal como hombre fuerte de la política local con el arribo de Miguel Alonso a la gubernatura, a quién apoyó a pesar de que implicó reinstalar al PRI en Palacio de Gobierno.

Miguel Alonso inició su gestión integrando un gabinete dónde no entregó todas las posiciones solicitadas por el grupo de Ricardo, y a los que incorporó les dejó claro que la obediencia política era con el Gobernador nada más. 


Zacatecas es rehén de la pugna entre los que se resisten a ceder parte del poder del que están formalmente investidos y el núcleo del único ex gobernador vivo que lo disputa, en agudo contraste con Genaro Borrego, Pedro De León Sánchez, Arturo Romo, Amalia García y Miguel Alonso.

 

Hemos perdido décadas de desarrollo; la corrupción se come buena parte del dinero público que llega de la federación o se recauda localmente. Abundan ocupantes de cargos sin pensamiento propio, sin iniciativa política propia, sin vida propia, ningún estado puede caminar guiado por políticos de tan escaso tamaño, es consecuencia de que las carreras políticas no están asociadas al mérito, a la congruencia, al oficio adquirido sino a la subordinación acrítica al investido de poder formal o a quien le disputa parcelas de poder.


RESPETAR LOS LÍMITES

El desenlace deseable del conflicto político al interior del ayuntamiento de Zacatecas reclama que regidores, síndica y Presidente Municipal asuman que no tienen mandos externos al margen de la legalidad, que si son adultos políticamente hablando no pueden otorgar interlocución a quienes carecen de sustento legal para intervenir en nombre de intereses que no son los de la ciudadanía.


Ni David Monreal ni Toño Mejía tienen derecho a entrometerse en una vida institucional de la que no forman parte.


La superación estatal del creciente vacío de conducción institucional derivado de la pugna es impostergable si queremos destrabar el desarrollo de Zacatecas en todos los órdenes.


LO QUE SUBE BAJA


Ricardo Monreal jugó con éxito temporal el juego legado en sus memorias por Gonzalo N. Santos consistente en decir en México que aquí tiene gran apoyo y vender aquí la idea de que en México dispone de gran fuerza.


El juego se revirtió a partir de su reacción a la victoria interna de Claudia Sheinbaum como candidata a gobernar la Ciudad de México y se aceleró con la batalla pírrica con Martí Batres.


Ricardo Monreal tiene cualidades para consolidarse como actor nacional con futuro aunque merma sus potencialidades al proyectarse como figura central de un cacicazgo familiar.


Su debilidad estriba en la ausencia de proyecto colectivo para sumar adeptos, se siente obligado a perdonar desertores en busca de empleo para mantener su menguante presencia. 


Lo lamento sinceramente, es mucho desperdicio de talento político.


Nadie carga tantos bultos en la espalda.


Nos encontramos el jueves en Recreo