Para recordar a un tal Luis Manuel

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Redacción

La primera vez que escuché hablar de él yo trabajaba en Página 24. Me faltaba información para una nota y mi compañero Raúl me dijo que el señor de comunicación de la Conagua me la podía dar, que era buena gente. Mi nota quedó incompleta, porque esa vez no pude conseguir su teléfono. 

En 2011, cuando apenas iniciaba mi camino por estos senderos, conocí al licenciado Luis Manuel Núñez, quien entonces era el director de Comunicación Social de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Se distinguía por su trato amable y su esmerada dedicación por resolver las peticiones de los reporteros. Mis visitas a esas oficinas eran relativamente frecuentes, ya que se trataba de una de mis fuentes principales, y si algo lo caracterizaba era su trato ético y profesional.

En particular, lo recuerdo cuando hablaba para citarnos a las ruedas de prensa, la frase que primero se escuchaba al teléfono siempre era “habla un tal Luis Manuel Núñez, el pelao de Conagua para invitarte al evento …”. Con dicha afirmación siempre arrancaba una sonrisa y aunque no dependía de nuestra decisión (como empleados) siempre le otorgábamos un sí adelantado.

De las cosas que lo distinguían sin duda su ética, es de resaltar. Entre las primeras notas que saqué de la dependencia, allá a finales del 2011, estuvo una poco favorable a la dependencia sobre el gasto del presupuesto. No me habló para pelearme y hasta donde recuerdo, no solicitaron réplica.

Su manejo de la información negativa era diferente. Hasta donde sé, no se enfocaba en desmentirla, ni atacaba al mensajero. Si era verdadera reflexionaba en torno a la situación con quien correspondiera al interior de las oficinas y si había un problema se enfocaba en resolverlo de raíz. Algo de esta naturaleza sucedió en una ocasión que se publicó una nota relativa a que el agua que se consumía en algunos municipios estaba contaminada con minerales nocivos. Según me enteré habló con el director de la institución e iniciaron una revisión al respecto.

Tampoco se caracterizaba por bloquear el acceso a la información. En más de una ocasión le llegué a pedir datos que tardó mucho tiempo en proporcionarme, no porque las ocultara, sino porque recabarlos requería de un trabajo importante que, sin estar obligado, otorgaba sin problema.

A Luis Manuel le gustaba que la gente supiera lo que se hacía en la Conagua. Recuerdo que me platicaba anécdotas de cuando acudían a capacitar a los productores que usaban el agua de las presas para el riego. En verdad creo que disfrutaba hablar con las personas y hacerles saber que les podía ir mejor. Su profesionalismo y su don de gentes parecían no tener límites.

En una ocasión me tocó cubrir una gira, precisamente a la inauguración de un sistema de riego allá por el Cañón de Juchipila. Consciente de que los reporteros siempre vamos tras la información, me cedió su asiento para que durante el viaje entrevistara al director, (entonces don Benjamín de León) fue la primeras vez que me hablaron sobre el proyecto de la presa Milpillas, un proyecto que nació como una buena idea, amén de la politización y rechazo de la que hoy es objeto.

Igual pasó en la segunda gira a la que me tocó acudir con ellos, precisamente a conocer el lugar en el que está proyectado hacer la obra. Yo a mis 32 no aguanté la caminata, él y el director a sus… muchos abriles, ni siquiera se cansaron. Y así era Luis Manuel, incansable. Un profesional siempre dispuesto a cumplir con su trabajo de forma honesta y abierta. Un amigo entrañable que disfrutaba la vida y que permanecía sereno ante la adversidad.

Hoy, después de tanto tiempo y ante su partida de esta tierra, no puedo más que agradecerle que siempre creyó en mi como periodista; su sensibilidad para ver en los demás los miedos y flaquezas era grande y para mí siempre tuvo palabras de aliento. Sé que fue un gran ser humano, que tenía un profundo amor por su familia y una gran pasión por su trabajo.  

Conozco a pocas personas con más amor por la vida que la que él tenía, con el optimismo que contagiaba y con las palabras sabias con las que trataba a sus semejantes, Buen viaje Luis Manuel, sé que el lugar al que vayas será mucho mejor cuando tú llegues.

Tu amiga, una tal Selene

 

El licenciado Luis Manuel Núñez Pérez llegó a Zacatecas proveniente de La Paz, Baja California hace cerca de 30 años a laborar en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) como director de Planeación. Posteriormente trabajó en la Conagua como director de Comunicación Social hasta 2015  cuando se retiró.

Sus amigos y colaboradores más cercanos lo recuerdan como una persona que en todos sus cargos fue sumamente responsable y ético y cuya presencia y compañía van a extrañar, sobre todo, por la opinión crítica, analítica y siempre propositiva que siempre compartió.

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