EL RECREO: ¿ABORTA EL DEBATE SOBRE EL ABORTO?

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Por: Luis Medina Lizalde

Preocupante signo de retroceso en el debate de las ideas en la sociedad zacatecana, el tema del aborto refleja la facilidad con la que se apoderan de la escena minorías exaltadas imponiendo el desconocimiento del que piensa distinto en vez de hacer de la diferencia oportunidad de progresos del pensamiento colectivo; la amenaza telefónica al hogar de la diputada local Alma Dávila nos agrede a todos.

Zacatecas ha sido escenario de barbarie fanática, recordamos los excesos de la tropa gubernamental encargada de combatir cristeros y recordamos también las criminales acciones de los que en nombre de la religión católica asesinan bárbaramente a María R Murillo y a Vicente Escudero, ambos generosos alfabetizadores de humildes.

La aberración histórica de ambos sucesos estriba en que cristeros y soldados federales cultivaban la misma religión, así como los energúmenos linchadores y los desafortunados linchados María R Murillo y Vicente Escudero, del mismo modo que católica es la diputada Alma Dávila y su cobarde intimidador según su dicho desde el anonimato.

Las minorías exaltadas que encarnan posturas opuestas en torno al aborto incurren en la misma aberración cuando comparten un genuino humanismo como motivación de sus respectivas posturas.

MONÓLOGOS, NO DEBATES

Quienes están en contra del aborto centran sus emociones y razonamientos en la vida del feto, no lo hacen defendiendo intereses materiales, les anima una visión de la vida que rechaza su interrupción una vez concebida mediante intervención humana pues estas personas han sido educadas en la idea de que solo Dios puede quitar la vida, las personas de Juan Pueblo que he escuchado al respecto tienen esa convicción como argumento principal.

Quienes promueven la introducción del aborto legal y seguro, centran emociones y razonamientos al respecto en la mujer gestante y los riesgos derivados de la clandestinidad en la que tienen que abortar en sociedades en dónde es delito, en la carga psicológica de la gestante involuntaria o precoz, en la adversidad económica y laboral etcétera.

La intolerancia convierte las diferencias en diálogo de sordos, así percibo algunas manifestaciones en pro y en contra mientras la realidad mexicana sigue plagada de abortos con alto riesgo de mujeres pobres y de abortos seguros de mujeres solventes.

Con dinero la mujer gestante sale adelante sin dar por enterado a nadie es si es su deseo, en cambio la gestante pobre, además del riesgo, vive el infierno de la estigmatización social y de la persecución penal.

La dinámica social registra y registrará siempre choque de creencias discordantes, las jovencitas del porfiriato padecían la intolerancia al extremo frecuente de sufrir la vejación de ser rapadas por los varones de su entorno.

Las modas musicales, el pantalón femenino y la minifalda han motivado rispideces generacionales que solo el tiempo apaga. Las ideas rectoras en contradicción han suscitado desencuentros históricos entre mexicanos, eso pasó con la Independencia, con la Reforma, con la Revolución, con el voto femenino, como sigue pasando con la propuesta de legalizar el consumo de drogas, la eutanasia.

Las sociedades maduras procesan el desacuerdo, no lo suprimen, no temen al debate, lo civilizan.

GUÍARSE POR CREENCIAS, PRIVILEGIO CIUDADANO

El arte de gobernar consiste en coexistir y hacer coexistir a los diferentes, no en igualarlos en imposible “pensamiento único” y sí en garantizar a unos y a otros los mismos derechos para defender sus respectivas convicciones.

Guiarse por creencias personales es privilegio de ciudadanos pero no de los que cumplen funciones públicas, un gobernante puede estar en contra del aborto pero no es su creencia la que cuenta, su obligación es garantizar las mismas obligaciones y los mismos derechos para uno y otros.

Bajo esa premisa, la señora esposa del gobernador como ciudadana tiene todo el derecho de externar su postura al respecto, pero en el contexto de atraso político en que nos encontramos, dicha postura manda en círculos oficialistas tanto o más que la de su marido.

Si su intervención en el debate presiona el voto de diputados estamos ante una anomalía anti-democrática.

ZACATECAS, CON TRADICIÓN DE DEBATE

Considero más afortunado que ahora el debate en torno al aborto y otros temas en los años Setenta del pasado siglo, porque los universitarios de entonces convocábamos a debatir los puntos de vista encontrados, recuerdo uno en especial, protagonizado por Pablo Gómez Álvarez y Raúl Rodríguez Santoyo.

Recuerdo haber debatido en torno al aborto con el Doctor Benjamín Arellano en el mismo auditorio Cervantes Saavedra, donde el público conocía los argumentos de cada parte y al final tomaban la palabra en pro y en contra.

El periodismo zacatecano no practica la equidad informativa, prioriza la posición con la que coincide, tampoco ayuda al debate.

Pensar unilateralmente es no pensar, el otro existe

Nos encontramos el martes en El Recreo

@luismedinalizalde luismedinalizalde@gmail.com